martes, 6 de abril de 2010

sábado, 3 de abril de 2010

Ababol


En mi pueblo a las amapolas se les llaman "ababoles". Y es en primavera cuando se llenan las verdes llanuras cerealistas de esas pintetas coloradas, bajo horas interminables de sol recio. Es lo más parecido a la sensación de estar viendo el mar que tenemos. Uno de esos bonitos recuerdos intermitentes clavados en mi retina.

Pero "ababol" es también uno de esos calificativos del contexto local, graciosos y entrañables, siempre dichos desde el cariño. Viene a querer decir algo así como ingenua, bobalicona... Otro de esos palabros que, como torrollón y espinguetero, cuando vuelvo a escucharlos, siempre consiguen arrancarme una sonrisa cómplice...

Y es que, a pesar de haber superado mi reciente "síndrome de adolescente sin saldo (tehagounaperdida)", esta primavera se me ha presentado un poco así... ¡Ay, ababol!

jueves, 1 de abril de 2010

Dos libros más.

Cosas que los nietos deberían saber de Mark Oliver Everett
Este también lo compré por la portada (no me diréis que no es chula) y porque Eels, es un grupo que como los Magnetic Fields, sin gustarme demasiado, siempre me ha llamado la atención. Para el que no lo sepa, el autor de este libro es el líder de la banda “mutante” Eels, de las pocas supervivientes de la era grunge-independiente americana de mediados de los 90 y resulta que le ha dado por escribir la primera parte de su biografía. Y menuda biografía porque en las escasas doscientas paginas nos habla de su vida pero sobre todo ¡de la muerte! La de su padre que era un famoso físico cuántico, la de su hermana, la de su madre, etc. Pero ojo que nadie espere un libro triste ni de corte pesimista. A través de sus páginas vamos descubriendo al típico chico tímido y “raruno” que todos hemos conocido/sido en el instituto, un tipo que hace de la música su forma de relacionarse con el mundo y allí comienza el desfile emocional a través de sus primeros amores, el traslado a LA, los primeros discos, problemas con las novias, con las discográficas… un poquico de todo.
Contado sin gran artificio ni excesivas descripciones, eso sí incluyendo fragmentos de sus canciones y continuas referencias a sus discos. Conforme vas leyendo e entran las ganas de ir al Spotify e ir escuchando las canciones que compone en cada periodo de su vida, así hasta que llegas a el disco ‘Blinking Lights and Other Revelations’ un disco expiatorio, la obra que ha ido confeccionando a lo largo de muchos años y que viene a ser como el reflejo de este libro pero en el campo musical. Un libro más que recomendable para reconciliarte con la vida y aunque un poquito irregular en su desarrollo, de lo mejor que he leído en los últimos meses.

Aire nuestro de Manuel Vilas
La portada de este, la verdad es que no es muy atractiva, pero el amor que le tenemos a Vilas hace que nos asomemos una vez más a sus páginas. Pero esta vez para decepcionarnos y es que a nosotros (piso p), nos va mucho más el Vilas poeta, el Vilas columnista y sobre todo el Vilas personaje.
Ahondando en el camino abierto con España, su anterior aventura literaria, este es uno de esos libros fallidos, como mis bizcochos que no acaban de subir. Hay trozos muy interesantes, imaginación a raudales para mezclar personajes y situaciones imposibles, cierto desparpajo, un poco de mala uva pero a medida que avanzas comienzas a coger cierta tirria al Vilas de la novela (en todas sus acepciones) y todo lo que le rodea. Historias con buen arranque pero que se vuelven repetitivas, besos, amor universal, extraterrestres, la CIA, Juan Carlos, Felipe, vergas, Elvis, mucho Elvis. Yo me quedo con la sensación de que esto que nos cuenta, ya nos lo había contado y así entre nosotros tampoco creo necesitábamos repasarlo. Ha sido muy alabada la forma de narrar, el tan anunciado fin de lo que hasta ahora hemos entendido como novela, el debate sobre si estamos ante una novela o un conjunto de relatos… pero en mi opinión la vía aún siendo interesante no es suficiente para mantener el libro. Quién sabe, quizás el próximo, quizás, quizás, perhaps.

jueves, 25 de marzo de 2010

Lo más importante de las bayas de Goji

A proposito del I Ching y las estaciones del Dharma, que comentabais en un post anterior me dio ayer por pensar.

Suele suceder así de repente. Alguien te habla de algo de manera elogiosa, tal vez hasta te invita a probarlo y aunque tú no lo sepas... “la has cagao”. Desde ese momento comienzas a verlo por todos los lados, artículo en el dominical del periódico, tú madre cuando vas el domingo a comer a casa, esa compañera de piso que siempre esta a la última, tú jefe mientras tomas el tercer café de la mañana… parece que tu vida no haya tenido sentido hasta ese momento. Esto te lleva a hacer preguntas del tipo ¿cómo he podido sobrevivir sin conocerlo? ¿ha estado siempre allí y yo sin enterarme? ¿en que mundo vivo? ¿cuántas cosas más como esta me estaré perdiendo? ¿en que he gastado mi juventud? ¿tendré una casa en propiedad en el futuro?. Ahora son las bayas de Goji, pero antes fue el Aloe Vera, el Gore Tex, el Lambrusco, las libretas Moleskine y así un largo etcétera.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Astenia



El invierno fue relajado, aunque de no mucho letargo. Todo el que te permite no tener que palear la chapaleta jacetana por las mañanas para poder mover tu coche. Y sin nieblas que te obliguen a conducir a cuarenta por una comarcal sin líneas. Ha estado bien, y todo. Aunque admito haber estado algo densa.

Pero, ay! Llegó la ansiada primavera. Con su festejo viveril y su primer paseo primaveral con las chicas de María de Juerga. Llegaron las alergias, los catarros y las pasas estomacales. Y el ir de aquí para allá, de misión en misión. Los compromisos sociales, el café-caña-tapa improvisado y las terrazas (para los que no las odien). Los trabajitos de campo, las rutas y paseos a lo Pantoja. El aparentar que estás en cuatro cosas a la vez, y realmente costarte esfuerzo centrarte sólo en una. El fin de semana deportivo y el fin de semana “de deporte”. Se barrunta formar un equipo de voley ball femenino, no encuentro mejor nombre que “Equipo Ja” para semejante despropósito. Es tiempo de astenia, así que habrá que empezar a desprenderse de lo acumulado durante el invierno.

Yo he optado, así sin quererlo, por enviar mi móvil al limbo de las portabilidades. Si consigo que me localicen los del taller, recuperaré el faro izquierdo de mi coche. Y si encima pudiera multiplicarme, llegaría airosa a mis objetivos semanales. Está complicado. Así que ando algo desubicada. Pero ya me encontraré. O no. Seguiremos informando.

viernes, 19 de marzo de 2010

El Pilar y el I Ching


Hace unas semanas, hablando del I Ching ... alguien me comenta: ¿y no has visto los hexagramas del Pilar?... ¿dónde?, pues justo en frente, en la fachada. Rauda y veloz me fui al ordenador a mirar alguna foto que había hecho unos días antes pero no, no estaban. Hoy, volviendo de la comida familiar pro día del padre, necesitaba oxigenación así que me he acercado a ver si los localizaba. Y si, claro que si, ahí estaban, evidentes, sublimes. Me ha dado que pensar, lo que ves casi nunca es sólo lo que parece.
.... y a quien le suene a chino que se fije en el Rodin.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo más importante de Sigur Rós

Hace tiempo que les seguimos la trayectoria, aunque quizá todo empezó cuando Julinchía regresó de Islandia con varios ejemplares bajo el brazo, totalmente obnubilada. Tiempo después, "Hoppípolla" fue proclamado himno en Discordia.  Al parecer Hoppípolla significa "saltando por los charcos", siendo una palabra inventada que corresponde a cómo pronunciaría un niño pequeño "hoppa í polla". Nos encantó eso de ser como niños, y lo demostramos aquí

Sigur Rós es un grupo islandés de post-rock, cuyo nombre proviene de la hermana de Jónsi, Sigurrós. Jónsi es el guitarrista y primera voz del grupo. Lo reconoceréis por su falsete. Y por esas atmósferas musicales que te transportan a lugares lejanos, a veces gélidos y melancólicos, pero que a mi parecer, rozan la perfección.

Jónsi, con varios proyectos paralelos, publicó un disco junto a su pareja, Alex (Jónsi & Alex). Me gustó la historia de sus orígenes, y así la copio: "Según Jónsi, el nombre del grupo viene de los tiempos en que Alex Somers era muy pobre y conoció a Jónsi. Por ésas noches, Alex vivía de comer arroz y dormir mucho. Jónsi estaba escribiendo una canción cuando la dulzura misma se concentró en la visión de Alex durmiendo a su lado, y Jónsi en medio de una ternura increíble pensó: «The Riceboy Sleeps». Nunca decidieron que así se llamarían, pero así llamaban a todo lo que hacían juntos y así se quedó."

Ahora Jónsi publica un disco en solitario "Go". Algunos dicen que a los amantes de Sigur Rós les costará asimilarlo. Pues a mí me gusta. Sigo reconociendo ese falsete, y esas atmósferas que esta ocasión incluso alcanzan la calidez. A mí como que me transmite el derecho a ser feliz, a pesar de las inclemencias y porque sí. Allá van esas muestras...


Y esta otra, que no me deja insertar... Jónsi - Go

lunes, 15 de marzo de 2010

Más de quince días después


Era viernes, estábamos en Zaragoza y hacía frío. Hembra β, Anele, Ana y Ojal-a comieron bocatas de canguro y hablaron de rebajas, viajes, estudios y camareros. Después del café se deshizo el grupo. Hembra β y Ojal-a se fueron juntetes de rebajas y de exposición. Aunque les gusto más la exposición que no iban a ver, se imaginaron ellos viajando por todos esos países, en otros tiempos, precisamente cuando nadie viajaba. Y allí entre montones de citas escritos en las paredes, paneles mal iluminados, diplomas académicos, medallas y muchas vajillas... se congratularon con la vida. Con la absurda opción de estar vivos. Con las posibilidades que te da ser ciudadano del primer mundo. Después de las perceptivas cañas, dos besos y adiós.

viernes, 12 de marzo de 2010

Lo más importante de Tulsa

Han pasado unas semanas desde que Julichia me paso el disco y tengo que reconocer que tras las primeras escuchas mi decepción fue grande. Y eso que las críticas han sido excelentes y que gracias a su colaboración en el single de Bunbury (que sin estar mal… yo prefiero la que hizo para el disco de McEnroe), parece que su nombre empieza a sonar como la próxima artista que salga del anonimato independiente para conquistar el mercado. ¿La próxima Russian Red?. Puede que mi decepción venga de que su anterior disco me encantó, me parece una excelente colección de canciones grandes en su pequeñez… inmensas. Pero bueno tengo que decir que poco a poco esta canción se ha ido ganando un hueco entre mis favoritas, así que nada aquí os la dejo para quien quiera escucharla.

lunes, 8 de marzo de 2010

1010 en el 2010


Era el cumple de mi madre, al llegar a casa y apagar el coche me fije en el número que marcaba el cuenta kilómetros 1010. Pensé que esta es una cifra irrepetible y claro de allí a pensar que por extensión todos los momentos son irrepetibles, me llevo dos segundos. No sé, creo que a veces paso por la vida de puntillas y soy incapaz de vivir las cosas con la intensidad que merecen (como decía Special K en el post anterior). El ahora es irrepetible y de nada me sirve el buscarle excusas. Y que no se me olvide que a los 10.000 toca revisión.

jueves, 4 de marzo de 2010

Hustle

Prisa. Mucha prisa es lo que tenemos todos últimamente. Nos falta tiempo casi hasta para respirar. Pero hay que ser rápido si quieres llegar a tiempo. Siempre fui de culo inquieto, y haber retomado este nivel de actividad me viene de perlas para evitar pensar, divagar e irme por los cerros de Úbeda. Alguno se empeñaba en tiempos en llamarme torrollón (me encanta este palabro) y lo soy, vuelvo a serlo.

Y todo esto viene porque he descubierto el nuevo disco de Tunng (cuyo anterior ejemplar le encantó a Eleni en su momento), un grupo que a los que gustan de etiquetas lo encajan dentro de la folcktrónica. Hustle (movida, bullicio, fuerza que implica moverse apresuradamente en una dirección especificada) me ha parecido un canto al optimismo, y un alegato reflexivo en torno a los tiempos rápidos que corren. Si quieres ir rápido, no olvides el porqué, pero tampoco olvides vivir cada uno de los momentos. Hay tiempo para todo. Toda una vida.

El que no tenía miaja prisa era el protagonista de Paranoid Park. Unas van a danza, otros a yoga, pues nosotros al cineclub de los martes como actividad instaurada.

Hustle, hustle, hustle to be free...

miércoles, 3 de marzo de 2010

viernes, 26 de febrero de 2010

Valdespartera lovers


Los coches que pasaban por la rotonda no reparaban en ellos, tenían difícil competir con el derroche de watios que siempre supone una feria. Al principio eran solo dos siluetas recortadas entre los monstruosos bloques de otra protección oficial sobrevalorada. Pero cuando paré el coche entraron en foco, ahí estaban, delante del paso de cebra sin percatarse de que el semáforo les pedía que pasaran. Se besaban con la urgencia que lo hacen los adolescentes, aislados del mundo en una burbuja en la que seguramente sonaban palabras dulcificadas con tontas terminaciones y un despliegue de caricias a simple vista ya caducadas.

Él se sentía como una estrella de cine mudo, seguro de sí mismo y con una sonrisa irresistible que remataba los surcos que abría su mirada. Ella tenía la certeza de estar haciendo una locura a sus treinta y cinco, que le hubiese gustado hacer a los quince. Nada podía detenerlos. Ni el chándal de tactel rosa con franjas verdes que oportunamente había elegido ponerse ella, ni la chaqueta azul acolchada de rombos que para una ocasión como esta guardaba él. Ellos se besaban, el conductor de mi derecha parecía buscar desesperadamente sintonizar la COPE y el que tenía detrás buscaba desesperadamente algo perdido en lo más profundo de sus fosas nasales. Todos buscando sin ser conscientes que estaban tan cerca los que ya habían encontrado. El semáforo se puso verde, el beso no tenía pinta de terminar y un claxon salido desde el más ruin anonimato me obligo a meter la primera, fijar la vista al frente y acelerar.

martes, 23 de febrero de 2010

Los más importante de Pedro Páramo

Que voy a decir yo de esta novela que no se haya dicho. Pues entonces mejor me callo. Solo que hay que leerla, sobre todo si tu vida pasa por una etapa mejicana, como parece que lo hace últimamente la mía. A alguno de vosotros tal vez no os guste, me consta que mucha gente odia este texto porque le recuerda a sus tiempos de lecturas obligatorias en el instituto, pero como a mi no me obligaron a leer nada… pues no lo he aborrecido. Si tienes edición comentada, deja las explicaciones para luego, para la segunda lectura. Por cierto, un último consejo si tienes el equipo de sonido cerca, dale al play y sube “la voz” a esas rancheras.

”Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba llleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros."

viernes, 19 de febrero de 2010

Pequeñas alegrías


"Os falta la fe", clama la Iglesia; "Os falta el arte", clama Avenarius. Es posible. Pero entiendo que nos falta ante todo alegría.

Herman Hesse. "Pequeñas alegrías"

Miro por la ventana desde la mesa del despacho improvisado que me he montado en la cocina del hogar familiar. Me distraigo con facilidad cuando salgo de mi espacio habitual. Las inclemencias meteorológicas marcan el día a día del lugar. Es curioso, nieva y hace sol. El viento mece las ramas del árbol del tiempo, ese que según la estación del año nos indica el ritmo de la vida, impertérrito frente a la ventana. Detrás el río baja cargado de energía. Abro la ventana, respiro hondo, y disfruto de mi privilegiado momento en soledad. Un poquito de paz en esta ajetreada vida que llevamos. En breves volverá la alegría del hogar, las risas y los comentarios jocosos, los dibujos animados y el hula-hop. Disfrutaré también de ello, de los míos, de mis niñas. It’s my life. Y volverá a hacerse la oscuridad, y el frío. La Raca se aproxima y probablemente mañana nos despertemos rodeados del preciado manto blanco. Pero yo hoy, por un instante, por una vida, habré sido feliz.

viernes, 12 de febrero de 2010

Animal Cultural

Revolviendo entre archivadores en la búsqueda del documento estrella que ponga fin a mis divagaciones laborales de la semana, me topo con el viejo dossier de ese sueño a medio cumplir que fue pansinsal. Toda una declaración de intenciones pasadas por agua. Aunque el tiempo apremie, no puedo evitar entretenerme ojeándolo. Entre otras desustanciadas proclamas, nos gustaba definirnos como “animales culturales por naturaleza” (y de naturaleza desértica). Como decía ojal-a hace algunos post “como hemos cambiado sin cambiar nada”.  Porque si me pongo a revisar la agenda, llevamos un par de semanas que nos hemos echado en el bolsillo una buena cantidad de actos presenciales. Sí, ya sé que hace días que no relato una de esas crónicas detalladas que tanto me van, pero es que no me da la vida para tanto. Hemos pasado un par de veces por el cineclub (gran descubrimiento para las noches de los martes), una americana y una japo (ariga-to!). El merecido premio a nuestros libreros favoritos al son de violín bajo la lluvia. Otra inauguración por su sitio con canapé de pato incluido (y esta vez, revolviendo la basura). Revisión musical en la esperada sesión de Mr. H (y sus “cacharricos”). Fin de temporada chapero (volveremos). Nuestro inicio (también esperado) como aprendices del grabado. Otro conciertico de esos rarunos que te sacan todos los chakras… Y aún hay un par más que se quedaron en intenciones por incompatibilidad horaria y disponibilidad neuronal dudosa. Entretanto siguen surgiendo esos planes lúdico-amistosos que tanto me gustan (con pijama o peluca, me es indiferente). Y por si alguien creía que después de todo esto vivo solo del aire (underground), estudio, trabajo, duermo poco y como mandarinas. No, si un poco animalica ya soy, ya. Aunque estoy pensando en presentarme también como “alegría de la huerta” y/o “estoy como unas maracas”. Porque yo lo valgo. Y punto pelota.

jueves, 11 de febrero de 2010

El Vokswagen Golf rojo de Mamen

Hoy hemos ido al desguace para achatarrar el Volswagen Golf rojo de de Mamen, nos han dado un certificado que hemos utilizado para comprar mi nuevo coche. Ha sido una pequeña odisea este último trayecto, nieve, ventisca, dos ruedas lisas, temperaturas bajo cero... pero ha cumplido como un campeón. A Mamen le ha costado alguna lagrimilla. Mamen es maravillosa. El mundo sería mejor si todos fuéramos un poco Mamen. Y más divertido también.

Y como pequeño homenaje, recupero las palabras que a este mismo coche le dedicábamos (Anele y un servidor) en el nuestro pequeño poemario "Poesía de andar por casa", librito descatalogado (porque nunca se llego a catalogar) y de edición colecionista imposible de encontrar. Veinte años en la carretera han tocado a su fin. Suponemos que ya estará en el cielo de los coches, que digo cielo, en el infierno del motor. Esté donde esté... solo podemos decirle ¡gracias!.


TODOS LOS VOLSWAGEN GOLF ROJOS ME RECUERDAN A MAMEN
En la esquina de la Librería Anónima siempre hay un viejo Volswagen Golf rojo aparcado.
Y se me alegra la tarde cuando paso
y sonrío
y no sé si se nubla o sale el sol, porque no me fijo
y es que todos los Volswagen Golf rojos me recuerdan a Mamen
porque
todos los Renault 6 azules me recuerdan a mi padre
porque
todos los Saab oscuros con su morro feo me recuerdan a Pepo
porque
todos los coches de marca rara con forma de huevo me recuerdan a Fernandito
porque
todos los Citroen ZX llenos de bollos me recuerdan a Mamen, pero esta Mamen es otra y eso, claro, ya sería otro poema.

domingo, 7 de febrero de 2010

Mis torciditos...


Al hilo del post anterior, de los recuerdos y los sabores de ayer, había pensado hacer mención a uno de esos aperitivos que llenaron mi infancia. Los Torciditos de Cheetos. Para aquellos que no los recordéis, eran los de la bolsa azul. Junto a las bolitas y los ganchitos, formaban la serie de Cheetos de Matutano. Eran como los risketos de hoy en día, pero más crujientes, con un sabor a queso característico, y, sobre todo, no te pringaban los dedos de colorante naranja insípido. Pero un día los retiraron, siguiendo algún tipo de estrategia de ventas desaforada, y abandonaron a un público de corta edad totalmente enganchado. Quizá fuera mi primera adicción. No he encontrado mucha información, han sido grandes olvidados en este nuestro país, de esa generación de la EGB y las rodilleras en los pantalones. Alguna referencia de que ahora en algunos lugares americanizados, se conocen como Crunchys, pero ni rastro de la bolsa azul y el ratoncillo que la abanderaba, con un torcidito en la mano a modo de espada de mosquetero del queso.

El caso es que me parece alucinante como nuestra memoria se llena de recuerdos y vivencias, y es capaz de recordar un sabor, un olor, un sonido o una textura y transportarte a otros tiempos en apenas segundos. Estamos acostumbrados a hacerle caso a la vista, pero a veces las apariencias engañan.

Recuerdo tres grandes tareas de mi infancia, de esas que sin saberlo, te empiezan a implicar en las tareas de la vida. La primera era ir a hacer la compra al colmado de al lado de casa, la segunda ir a por leche a la vaquería y la tercera, mis múltiples labores como hortelana. Tareas que realizaba con apenas 6 ó 7 años, en un medio rural en el que podías campar a tus anchas y en el que aparentemente la mayoría de peligros de hoy en día no existía. O no se consideraban peligros, porque formaban parte del aprender a sobrevivir. Supongo que esto puede formar parte de una serie de post, porque este ya me está quedando bastante largo para haberlo empezado hablando de algo tan banal como mis Torciditos...

jueves, 4 de febrero de 2010

Yogur de "perraaaa"


Ando deseoso del mal tiempo. Me gustan estos días de frío, los de viento en la cara. Quedarme en casa sin atisbo de remordimientos. Estoy estudiando pero a la vez perdiendo el tiempo en mis tonterías, a veces doy con cualquier cosa estúpida que me trae a la mente recuerdos, historias, sensaciones del pasado. Se me va. Pierdo la noción del espacio (si es que alguna vez la tuve), un viaje en el tiempo, una visita a la dimensión oscura, un folio en blanco y ningún boli en 1 km. a la redonda… hasta ahora pensaba que los yogures de pera existían exclusivamente en Málaga. Recuerdo llegar los domingos por la noche después de nuestra larga peregrinación cruzando esta España e iluminarse mi cara cuando llegaba a la sección de postres y recogía uno de esos yogures de sabor imposible. Era nuestra recompensa particular, una liturgia idiota tan importante como cualquier otra, esas que nos inventamos un buen días y seguimos, sin saber muy bien porque, a pies juntillas. Hoy he descubierto que no había que llegar hasta Málaga, en el DIA% de al lado de casa (vuelvo a vivir cerca de un DIA%), los tienen. No son los mismos. Pero son de pera al fin y al cabo. Ahí he estado unos minutos con mi carica de imbécil delante de la estantería. Y el tiempo pasaba. Y todo pasa. No hay más que mirar las fechas de caducidad.