
Muy madrugadora que he sido hoy, cosa rara en mi, y dispuesta a finiquitar mi mudanza, parto hacia el reino de la discordia... Pensaba que la ventolera oscense no me detendría, pero me equivocaba, ja!
Llego a Arguís y unos municipales mu' majos, tapados hasta las trancas, me invitan a poner mis cadenas y aventurarme a cruzar el Monrepós. Paso. Mi furgo parece un vergel en primavera, llenico de plantas al más puro estilo vivero. Vaya contradicción, primavera dentro, invierno fuera. Media vuelta pinpan.
Menos mal que la Tremenduska me acoge en su hogar, pasando antes por el cedeniano museum, y comprobando que allí están hasta sin luz, mol fort! Parece que la provincia de las blancas cumbres se colapsa... Pero, a pesar de todo, yo me río.
Hablo con Hembra Beta, que hoy se disponía a hacer el mismo trayecto, pero en sentido contrario. Atrapada en Jaca. Esto parece "
Tú a Boston y yo a California" pero al estilo montañés. Ja, ja!
Es lo que tiene el invierno, no? Quizá ya nos habíamos olvidado, con tanto cambio climático y tanta nieve artificial. Pero, a pesar de todo yo me río. Será el estar parada, que el tiempo no te limita, será el, por fin, estar empezando a disfrutar de mi tiempo de relajación y sabatismo, o será el privilegio de poder gozar de las vistas, de esas cumbres nevadas, de esa escarcha en los árboles y esas sonrisas de grandes y niños al contemplar desde el sofá que hoy a vuelto a nevar.