Ha sido un día nefasto. De esos que llegas a casa con el cuerpo revuelto, y lo peor de todo es que todavía no ha acabado. Reviso el correo casi sin ganas, porque es lo que toca. Y entonces se me iluminan los ojos. Allí está ella, allí están ellos, que aunque se vayan bien lejos, aparecen como si ya supieran lo que ha pasado y siempre tengan la formula mágica para arreglarlo, el botón adecuado que hay que pulsar cuando las cosas no marchan bien. Amores míos, la buena vida y tupers dispersos por el mundo.
Siempre nos quedará Nacho, sí. Y el Hoppípolla. Sube el volumen. Whatever.
Amor, amor, amooor…
Siempre nos quedará Nacho, sí. Y el Hoppípolla. Sube el volumen. Whatever.
Amor, amor, amooor…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHay mil maneras de contar la misma historia
ResponderEliminary sólo un puñado de ellas
se aproximarán algo a la verdad,
porque a mí me han enseñado
que hay cosas que no hay que contar
jamás, jamaaaaaaaaaaaaaas
(Naho y Sigur, para mi siempre serán dos habitantes más de discordia). ¡Feliz sábado morning! me voy a comer la ciudad...
Voy a ponérmelas todas otra vez. Maratón Vegas. Bueno, en realidad estoy exagerando. Mejor me voy a tomar un cafecito y dedico la tarde a remembers y otros affairs.
ResponderEliminarLove you!!!